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¿Tiene este niño apendicitis?

 

AUTORES Y AFILIACIÓN

Bundy DG, Byerley JS, Liles EA, Perrin EM, Katznelson J, Rice HE. Departamento de Pediatría. Johns Hopkins University School of Medicine, Baltimore, Maryland 21287, USA.

 

REFERENCIA

JAMA 2007 julio 25;298(4):438-51

 

INTRODUCCIÓN

La evaluación del dolor abdominal en pediatría puede ser difícil. El diagnóstico rápido y preciso de apendicitis en este grupo de edad reduce la morbilidad. La evaluación clínica puede ayudar a identificar (1) en cuáles niños con dolor abdominal se debe obtener una interconsulta quirúrgica y (2) cuáles niños con presentaciones equívocas de apendicitis deben tener una evaluación diagnóstica posterior y más extensa. El objetivo del presente estudio es evaluar sistemáticamente la precisión diagnóstica de los síntomas, signos y datos de laboratorio básicos en un paciente en edad pediátrica con probable apendicitis.

 

MÉTODOS

Se buscaron artículos en idioma inglés en MEDLINE (Enero 1966-Marzo 2007) y la base de datos de la librería Cochrane, de donde se obtuvieron 2521 estudios relevantes. Se incluían los estudios si (1) proveían de datos primarios sobre niños menores de 18 años en los cuales el diagnóstico de apendicitis era considerado; (2) presentaban datos de la historia clínica, hallazgos físicos o de laboratorio; y (3) se incluía la confirmación o exclusión de apendicitis mediante hallazgos de patología, observación clínica o seguimiento. De 256 artículos, 42 cumplieron los criterios de inclusión. Veinticinco de 42 estudios se les asignó una calidad nivel 3 o mayor. Dos revisores extrajeron la información independientemente.

 

RESULTADOS

En niños con dolor abdominal, la fiebre resultó el signo aislado más útil asociado a apendicitis; la fiebre incrementa la probabilidad de apendicitis más de tres veces (cociente de probabilidad o likelihood ratio [LR], 3.4; Intervalo de confianza [IC] 95%, de 2.4 a 4.8) y su ausencia disminuye la misma (LR, 0.32; IC95%, 0.16 a 0.64). En grupos selectos de niños, en los cuales el diagnóstico es sospechado y la evaluación hecha, el signo de rebote triplica la posibilidad de apendicitis (LR, 3.0; IC95%, 2.3 a 3.9), mientras que su ausencia reduce la probabilidad (LR, 0.28; IC95%, 0.14 a 0.55). El dolor abdominal en mesogastrio que migra a la fosa iliaca derecha incrementa el riesgo de apendicitis (rango de LR, de 1.9 a 3.1) incluso más que el dolor aislado en el cuadrante inferior derecho (LR, 1.2; IC95%, 1.0 a 1.5). La cuenta de glóbulos blancos menor de 10,000/microL disminuye la probabilidad de apendicitis (LR, 0.22; IC95%, 0.17 a 0.30), así como una cuenta total de neutrófilos de 6750/microL o menor (LR, 0.06; IC95%, 0.03 a 0.16). Los síntomas y signos son más útiles en combinación, particularmente para identificar niños que no requieren mayor evaluación o intervención.

 

CONCLUSIÓN Y COMENTARIOS

Aunque la evaluación clínica no establece un diagnóstico de apendicitis con certeza, es útil para determinar cuáles niños con dolor abdominal requieren evaluación quirúrgica inmediata considerando la posibilidad de apendicectomía y cuáles pueden requerir una evaluación diagnóstica mayor. Más datos específicos se requieren en cuanto a la edad para mejorar la utilidad del examen clínico para diagnosticar apendicitis.

 

 

Carlos A. Cuello-García

Centro de Medicina Basada en Evidencia del Tecnológico de Monterrey.

Escuela de Medicina, ITESM – campus Monterrey.

 
 
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